Es una emprendedora incansable, mentora por naturaleza. María Noel Ache conquistó el éxito recorriendo un camino que no fue fácil. En 1994, luego de haber fundado una compañía de seguros, se convierte en socia de Blue Cross and Blue Shield de Uruguay y se convirtió en una de las principales visionarias que implementó los seguros de salud en nuestro país.

Actualmente es accionista de Estuario del Plata y vicepresidenta de Endeavor Uruguay, donde mentorea activamente a futuros emprendedores.

La transformación de María Noel Ache

Uno siempre aprende, de cualquier cosa que hace. En principio, a los 18 o 19 años se me ocurrió que tenía que trabajar o trabajar. Entonces me fui a un lugar que pedían gente para hacer masajes por Carrasco. A pesar de que mi padre me dijo que estaba loca, que por qué iba a hacer eso si ya iba a empezar la facultad, yo quería ganar mi propio dinero. Empecé a trabajar y a raíz de eso empecé a estudiar fisioterapia. Hice la facultad y después empecé a trabajar en un hospital. Había un llamado en el Hospital Militar y me presenté, después de pasar todas las pruebas quedé yo. Trabajé ahí como quince años, hasta los 36 años. En ese pasaje de vida tuve hijos, me separé, me quedé con mis hijos y un trabajo que no me alcanzaba, por tanto empecé a producir algo de ropa, otro invento mío. Iba a la Ciudad Vieja y compraba telas en la calle Colón e iba a una modista que había conseguido. Yo dibujaba y ella hacía la ropa. Yo armaba desfiles en casa y después empecé a subir y terminé haciéndolos en el Carrasco Lawn Tenis o en diferentes clubes. Así me hice un grupo grande de clientas, llegué a tener como 200. Ese fue mi primer negocio, que no fue creado para hacer negocio sino para sobrevivir. Eso me demostró que yo podía hacer cosas, aunque no supiera. Así decidí irme del hospital y dedicarme a eso.

Hacer negocios

No es algo que yo haya predeterminado, siempre hubo una cuestión emotiva en mí el hacer algo. De hecho, eso que hice de ponerme a vender ropa tenía que ver con que ya tenía hijos y me angustiaba mucho no poder darles la educación que yo quería que tuvieran. Mis pasos tienen que ver con algo emotivo. Ahora pienso que no, pero en esa época sí.

Compañía de seguros

En un momento con la venta de ropa no me alcanzaba, porque los chiquitos crecieron y ya estaban en edad de ir al colegio. Y yo quería que fueran a un colegio bilingüe porque no quería que sufrieran lo que había sufrido yo, que no había aprendido inglés. En ese momento no me daba el capital entonces empecé a hablar con mis clientas del tema de seguros, una de las clientas me ofreció a mí un seguro médico. Cuando entendí a dónde se podía llegar tomé eso pero empecé a ampliar todo el negocio en el ámbito de seguros, y le pedí a mis clientas que me dieran los contactos de sus esposos. En ese momento, tantos años atrás, manejaban más los hombres la caja familiar que las mujeres. Ahora eso cambió mucho. Ahí empecé a tener la concesión de poder vender esos seguros. Con eso empecé a crecer y crecer. Dejé el negocio de la ropa y me dediqué a los seguros. Puse oficinas en el Centro, que me servía más para manejarme dentro del área empresarial. Eso me sirvió mucho, hasta que llegó un momento en que encontré un tope, empezaron las legislaciones en el área de seguros y yo no quería estar fuera de los marcos. Un buen día se me pasó por la cabeza el tema de los seguros médicos, era otra rama que acá en Uruguay no existía, había mutualistas. En ese momento yo tenía hijos chicos y un día estaba yendo para casa en el auto, no sé cómo porque nunca pude dilucidar bien qué me puse a pensar qué le pasaba a alguno de mis hijos si tenía una enfermedad muy grave. Y me vino una angustia tremenda, me puse a llorar, tuve que parar una cuadra antes de llegar a casa. Ese miedo me llevó a que naciera Blue Cross and Blue Shield.

Blue Cross and Blue Shield

El nacimiento fue muy interesante porque en realidad yo dije ‘tengo que hacer una compañía se salud’ pero no tenía idea cómo hacerla. Cuando decidí que quería hacer algo. Yo tenía un socio argentino, que hoy es mi marido, y le dije que teníamos que armar una compañía de seguros de salud porque no existía. Vinieron unos argentinos y me invitaron a que fuera a Argentina, ellos me entrenaban y ponían una empresa acá y me hacían socia. Y lo que hice fue llamar a mi socio y le dije: ‘los amigos argentinos que vos mandaste me ofrecen a mí ser socios con ellos y vos te quedas afuera’. Y me dijo: ‘Felicitaciones María, agarrá eso que es bueno’. Yo le dije que no iba a hacer algo para gente que creía que no procedía bien, así que si lo vamos a hacer lo hacemos nosotros. Y la respuesta de él fue ‘¿vos te animás a hacerlo?. Ahí empezó el nacimiento de lo que fue el primer seguro médico en Uruguay, no existía ningún seguro.

Fracasos

En el inicio con el tema de la ropa y todo eso fue un fracaso, pero era muy pequeño. El negocio nunca me dio, lo que colectaba era para vivir y un poquito para volver a comprar mercadería. En aquel momento lo veía como una ayuda de Dios porque sino no podía mantener ni mandar a mis hijos al colegio. Pero en realidad hoy con distancia digo que fue un fracaso, no aprendí de nadie. Mi padre murió cuando yo tenía 21 años, mi madre quedó sola y mi hermana se tuvo que ir fuera del país porque era la época de la dictadura, y estuvo doce años viviendo en Suiza. Me quedé yo con mi mamá, mi abuela y mi bisabuela.

Ser mujer en el mundo de los negocios

Siempre tuve esa pelea en cualquier lugar donde había varones. Si había una carrera, les tenía que ganar. Ser mujer me ayudaba porque no me veían venir. Me pasaba siempre. Estaba haciendo una negociación con un cliente y lo primero que hacía no era escucharte, si vos ibas bien vestida, elegante, te sobraba. Era típico en esa época. Si a los diez minutos no estaba con los codos arriba del escritorio escuchándome, me levantaba y me iba.

Motivaciones para emprender

Tenés que tener motivación. Nada te cae de la nada, a veces tenés un poco de suerte pero no es todo suerte. Si sos el mejor de lo que hay en lo que estas haciendo, siempre te va a ir bien. Si no hacés la diferencia, no crecés.

Mentoría

Tiene mucha importancia. El que viene de abajo y no sabe mucho del negocio, la mentoría te ayuda en poder crecer, entender, que te den caminos que podés usar para salirte de un  brete en el negocio. Yo creo que ese es uno de los grandes éxitos de Endeavor, tener esos equipos de mentoría para ayudar a los emprendedores a que crezcan, que no tengan miedo, que aprendan. Yo me he quedado en Endeavor todos estos años y pienso quedarme mientras tenga alguna neurona para ir dejando más consejos, es lo mejor que ha habido acá. Más allá de que hay otras organizaciones que ayudan.